Marmotas en el Valle de Chistau

Tan común se ha hecho la marmota en el Pirineo que a muchos les sorprendería saber que en realidad se trata de un habitante reciente de nuestro Pirineo. Su historia es la siguiente: En tiempos pasados, durante las glaciaciones cuaternarias, el sur de Europa era el hogar de una marmota primitiva (Marmota primigenia), pero al retirarse los hielos dicha especie desapareció y las marmotas quedaron confinadas en dos pequeños núcleos aislados que evolucionaron como dos subespecies de la forma actual Marmota marmota. Uno de ellos se encuentra en los Alpes (Marmota marmota marmota) y otro en los montes Tatra (Marmota marmota latirrostris).

Llegados a este punto podemos preguntarnos cómo se las arreglaron las marmotas para alcanzar el Pirineo. La respuesta es sencilla: Con ayuda de los cazadores. En su afán de proteger a los sarrios, codiciados trofeos de caza, de su principal enemigo natural, las águilas reales, introdujeron allá para 1948 animales procedentes de los montes Tatra (cordillera en la frontera de Polonia y Eslovaquia y el sector más alto de los Cárpatos).

En un principio la suelta se produjo en la vertiente francesa, pero rápidamente las marmotas se expandieron por toda la cordillera, siendo una especie frecuente en Aragón a partir de los años 70. Desde entonces las marmotas han colonizado todos los ambientes propicios para ellas, en especial los prados subalpinos de terrenos calizos expuestos al sol. Allí es donde comen plantas, excavan sus madrigueras y se solean en lo alto de grandes bloques de roca.

La marmota es un animal muy social y de hábitos diurnos, el mayor roedor de nuestra fauna, miembro de la familia de las ardillas. Como tal, tiene una gran agilidad con las manos. Las delanteras son en especial poderosas y las utiliza para excavar sus madrigueras. La guarida principal de verano tiene gran tamaño y complejidad, compartimentándose en diferentes cámaras destinadas a un uso determinado, como cámaras de cría o letrinas.

En el territorio además hay varias madrigueras más pequeñas usadas como refugio ante el menor peligro, siempre alertadas por el peculiar chillido emitido por uno de los miembros del grupo que actúa como vigilante. Casi siempre esta es la primera señal que nos indica la presencia de la especie. Luego es fácil ver algún ejemplar corriendo hacia las bocas de la madriguera, con su típico aspecto robusto y llamativa cola.
Acabado el verano las marmotas se retiran a sus refugios de invierno, más grandes y aislados térmicamente. Allí pasaran cerca de cuatro meses, bajando su temperatura corporal hasta los 3ºC y los latidos cardíacos a 5-10 pulsaciones por minuto. Sólo así consiguen ralentizar su metabolismo de tal modo que las reservas acumuladas durante el verano les permitan alcanzar una nueva primavera.

 

Y de nuevo, allí estaremos para volver a buscarlas, observarlas, fotografiarlas y disfrutar de sus gritos y andanzas.

 Estas fotografías de marmotas han sido tomadas en uno de los valles más emblemáticos de nuestro Pirineo. El Valle de Chistau te atrapa una vez que lo visitas, es un precioso rincón del Pirineo Aragonés situado en pleno Parque natural de Posets Maladeta. El Valle de Chistau se extiende por la cuenca del río Cinqueta, afluente del Cinca, uno de los principales cursos fluviales de Aragón. Se encuentra rodeado de cumbres de entre 2.000 y 3.000 metros de altitud, entre los que destaca la Tuca Llardana (o Posets), que con 3.375 m. es la segunda cumbre más alta del Pirineo. Además, cuenta con abundantes ibones o lagos, como los de Millares, Barbarisa o el ibón de Plan.

Entre los municipios que forman parte del Valle, hablaré de mi preferido Serveto, con magnificas gentes que hacen que tu estancia sea “perfecta”

 Serveto, es la localidad más pequeña perteneciente al Municipio de Plan, se alza a 1306 metros de altitud. Sus estrechas calles, rincones, entorno natural y aislamiento le confieren agradables sensaciones y tranquilidad. Junto con Señes (deshabitado) y Sin ha formado históricamente “La Comuna”, algo separada del resto del valle, cuna de historias y leyendas que inciden incluso en los orígenes del Reino de Aragón.

 De esta localidad, procede un fantástico y reconocido fotógrafo de naturaleza y mundo rural, Alfonso Ferrer, que ha dedicado parte de su obra  fotográfica a este valle con especial sentimiento.

Podéis disfrutar con su web, galería, relatos y artículos sobre el Pirineo y Monegros, pinchando aquí, al igual que poder conseguir su libro sobre el “Valle de Chistau, un pedazo del Pirineo”.

 Este reúne imágenes de fauna, flora, paisajes y hombre en relación con la naturaleza y el mundo que le rodea y que plasman la realidad de uno de los valles más bonitos del Pirineo. Una obra que a lo largo de cuatro capítulos que corresponden a las cuatro estaciones del año repasa los cambios que el valle experimenta en cuanto al paisaje y como el entorno y sus habitantes se adaptan a esos cambios. Cada capítulo se acompaña de un cuento que relata esos cambios a través de los ojos de un niño y que sirve de nexo con las imágenes que se muestran. Unos cuentos que se leen disfrutando las fotografías y unas imágenes que se disfrutan leyendo los cuentos, una mezcla difícil de separar. En definitiva un viaje en texto e imágenes por uno de los rincones más bellos, intactos y auténticos del Pirineo Aragonés, el valle de Chistau, uno de nuestros paraísos cercanos. OS ENCANTARÁ !!!.

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